HÉRIDAS DE PASADO

HÉRIDAS DE PASADO

¿Por qué a veces preferimos tapar las heridas que sanarlas?

He conocido una chica que cubría sus muñecas.


Esta chica se atrevió a hablar y decir lo que le hace cortarse, lo que le hace traer al presente en sus heridas para que toda la familia sane.


Una invitación para todos ya que ella los trajo.


Gracias o desgraciadamente por ella están aquí y gracias o desgraciadamente hoy lloran por lo que les ha pasado.
Decidieron hablar de esa herida y comenzar a sanarla juntos.


Sólo queda llorar y abrir el corazón para perdonarse y decir todo aquello que no se ha dicho para dejar de actuar haciéndose daño («todo lo que no se dice se actúa o se somatiza»).


Han decidido no atentar contra su vida, ni la de la familia.


Han decidido luchar por ella a pesar de todo lo que no les gusta y que les gustaría que fuera diferente.
Para llegar a esto esperaron recibir una dura invitación y vivir el miedo a perder a un miembro de su familia. Esto les hizo reaccionar.

¿Estarán dispuestos a sanar aunque eso implique tocar el dolor y mostrar sus heridas escondidas bajo la manga?
¿Qué otras heridas profundas tendrán que son más dolorosas que aquellas en la piel?

«Una herida puede llevar a cortar toda relación, hasta con uno mismo o a tocar el dolor para sanar y aprender de ello».

Daniela Chávez Heres.

¿Enemigo o aliado de tus emociones? Tú decides!

¿Enemigo o aliado de tus emociones? Tú decides!

Las emociones son la reacción psicobiológica ante algún estímulo, es decir, aquéllas que compartimos todos como seres humanos y que generan cambios orgánicos. Éstas se sienten y después pasan. No son permanentes. Los sentimientos son el significado que damos a ellas, y estas cargas permanecen en el tiempo. Si aprendemos a reconocer las emociones y diferenciarlas de los sentimientos, tendremos el control de nuestra vida y no al revés. Hay emociones que son más aceptadas socialmente y también dentro de la familia.

¿Has reflexionado sobre las emociones más aceptadas dentro de tu familia?
¿Qué cargas significativas tiene para ti el enojo, la tristeza, la alegría?
¿Te viene la imagen de algún familiar?
¿Algún evento?
¿Esas imágenes y eventos cargan de significados que te ayudan a pasar por los momentos de dificultad?
o ¿Cargan de tal modo las situaciones donde sientes alguna emoción, que éstas se desbordan o tiendes a bloquearlas o reprimirlas?

Una cosa es sentir, otra pensar y otra hacer. Es ahí donde está el secreto para gestionar las emociones. Una cosa es connotarlas como «buenas» y «malas» y otra reconocer que unas nos generan bienestar y otras malestar. Esta es una diferencia gigante cuando se trata de reconocer las mismas y aceptar que son nuestras aliadas para ser más asertivos, poner límites, establecer acuerdos, tener relaciones más favorables, etc. Es real que a todos nos cuestan más unas emociones que otras…es ahí donde tenemos la oportunidad de crecer y empoderarnos para enfrentar mejor situaciones futuras.

¿Cómo manejar las emociones? Si te das cuenta de una emoción que te genera malestar, deja que se presente, no la juzgues y observa cuáles son tus pensamientos y en la medida de lo posible dale espacio al cuerpo para hacer lo que necesite. Si le das un espacio de escucha, la sensación se mueve y con ello fluye la emoción y logramos seguir al cuerpo, no a la mente. Al sentir sin juicio, una sensación a la vez y eligiendo la más cómoda aunque existan otras no cómodas (rigidez, suavidad, calor, frío, etc.) todo parece volverse a acomodar. Es así que el sentir se acomoda junto con el pensamiento para después poder tomar acciones. Acciones de las que después no te arrepientas y que no estén basadas sólo en las cargas significativas que has aprendido, o que te hagan repetir historias y pautas aprendidas. Para ésto puedes usar la analogía del semáforo donde pasamos de rojo, al amarillo y después a verde.


ROJO

Alto Total. Busca un espacio para reconocer las sensaciones de tu cuerpo y acompañar sin juicio la sensación más cómoda aunque haya otras menos cómodas. Puedes ir a una y a otra como tú decidas, pero siempre hay más de una opción (no solo lo más incómodo), la diferencia puede ser sutil pero es muy significativa. Esto permite que la sensación se mueva, y así la emoción y el pensamiento parezcan acomodarse. Si no es suficiente dar tiempo y espacio a la sensación deja que el cuerpo se mueva, dejando simplemente que haga lo primero que sientas que quiere hacer en ese momento pero busca que el movimiento sea lo más lento que puedas (buscando que sea lo más cómodo posible) y si no genera más respuesta de inseguridad (activación del sistema nervioso). Si puedes, expresa la emoción de forma que no te dañe o dañe a otros. Para ello primero tienes que llegar a sentirte seguro. Lo importante es dar movimiento a esa energía contenida que nos hace defendernos, huir o congelarnos y solo nosotros sabemos que nos genera bienestar. También puede ser hacer algo agradable como caminar, dibujar o puede ser simplemente traer una imagen o reconocer una sensación agradable, esa es elección nuestra.


AMARILLO

Pausa y Respirar. El malestar permanece pero tal vez sólo necesitas respirar profundo para transitar por la sensación desagradable. Aquí tal vez no necesites realizar ningún movimiento. Observa si lo necesitas y permite que se dé. 


VERDE

Avanzar. Estarás listo para reconocer que te mueves y que te sigues moviendo y  que el espacio y tiempo que te diste permite conectar la razón con el sentir y poder pensar para poder actuar. A tu tiempo, a tu espacio… ni antes ni después.

ELIGIENDO UN ESPACIO TERAPÉUTICO

ELIGIENDO UN ESPACIO TERAPÉUTICO

Antes que nada me gustaría dejar claros algunos puntos: El psicoterapeuta es un profesional de la salud, que en general estudia la carrera de psicología, pero no siempre.

Después de obtener la licenciatura en psicología se forma como terapeuta.

Hay quienes ya dentro de la formación tienen un enfoque clínico y en general éstos se encuentran capacitados para dar apoyo terapéutico.

La diferencia entre estudiar psicología y formarse como terapeuta, es que en del segundo caso se aprende a tener un abordaje práctico de la teoría con el fin de acompañar a los pacientes en procesos terapéuticos, en busca de objetivos claros que tienen que ver con la salud mental y emocional.


El terapeuta se forma en la práctica clínica para saber como usar la teoría y no solo entenderla teoricamente. 
Para ello también debe haber una supervisión de los casos, así como un trabajo personal de aspectos que pueden apoyar o afectar su rol como terapeuta.

Objetivo de este escrito.

Mi intención es compartir mi propia experiencia, no solo como psicoterepeuta, sino también como paciente en beneficio de aquellos que estén en búsqueda de un espacio terapéutico.Trataré de ser clara y ofrecer información que ayude a cualquier persona a elegir un espacio terapéutico.


Ahora quisiera precisar las diferencias que hay entre un psicoterapeuta, un  psicoanalista y un psiquiatra. 

Como ya mencionamos, el psicólogo estudia las bases y los distintos enfoques de la psicología y puede dar psicoterapia sólo si tiene la formación como psicólogo clínico o psicoterapeuta.


Hay distintos enfoques para el trabajo en psicoterapia: el Gestalt, Humanista, Sistémico, etc. en sus distintas variantes que sirven para reconocer patrones mentales, emociones y cómo manejarlas; dinámicas familiares, patrones de relación, respuestas poco funcionales, etc. Estos enfoques buscan desarrollar recursos tanto instrumentales, como físicos y emocionales desde una base teórica y utilizando distintas estrategias y ejercicios. Acompañan al paciente para que desarrolle sus recursos adaptativos en búsqueda de su propio bienestar.

El psicoanalista trabaja aspectos de la personalidad desde la infancia, los aspectos inconscientes a nivel de la psique (conjunto de procesos conscientes e inconscientes propios de la mente humana) y las bases de psicopatología. El análisis de aspectos inconscientes y el respeto al tiempo del proceso del paciente es fundamental, para ello se trabaja desde el vínculo terapéutico. No quiere decir que desde los otros enfoques no se trabaje desde el vínculo, eso es en todos los enfoques, pero aquí se va al origen y las experiencias primarias y la relación con nuestras figuras primarias (padre-madre) así como el mundo simbólico que es fundamental.

La psiquiatría aborda la salud mental desde el aspecto médico. Ayuda a los pacientes a encontrar el equilibrio de su bioquímica cerebral; es decir, buscan que el paciente se  regule de manera farmacológica a diferencia de los otros enfoques que buscan hacerlo sin medicamento.Es importante mencionar que hay casos que lo requieren porque la integridad física o emocional del paciente está en riesgo, sin embargo, hay muchos casos que de manera innecesaria se recurre al uso de medicamentos.

La psicoterapia es fundamental para no generar dependencia al medicamento; lamentablemente es muy común que los psiquiatras no hagan equipo con psicoterapeutas. Aunque hay situaciones en que parece que basta solo con el medicamento, o se sostenga que éste no genera dependencia, la realidad es que en todos los casos es necesario ofrecer al paciente un espacio de psicoterapia para empoderarlo y para que aprenda de su propia autorregulación (física y emocional).
Es muy importante mencionar que también existen espacios terapéuticos no necesariamente de bases psicológicas y que yo misma he integrado a mi práctica y a mi propio proceso con grandes alcances.


Dentro de los enfoques corporales hay una gama muy amplia, y no siempre los terapeutas corporales tienen una formación en psicología. Las terapias corporales, así como algunas terapias alternativas, son un excelente recurso para acompañar procesos. Solo es importante que el paciente se sienta respetado y acompañado, pero desde mi punto de vista para tratar cuestiones de salud mental y emocional es fundamental primero asesorarse con alguien que tenga la formación en psicoterapia y que conozca los aspectos fundamentales de la psicopatología. 


Experiencia personal.Como psicoterapeuta quiero compartir mi propia experiencia que puede ser muy valiosa para ayudar a otras personas a elegir el espacio terapéutico más adecuado.Yo doy terapia Cráneo Sacral y Experiencia Somática, gracias a ello, descubrí que el cuerpo tiene su propia sabiduría para procesar lo que realmente necesita. A veces ante una dificultad necesitamos más contención física, posteriormente podemos tolerar emociones y hablar de nuestra historia. A veces necesitamos hablar más de nuestra historia y lograr contener un poco dinámicas y relaciones que nos afectan.Todo depende de la persona y de su propio proceso.

Este paradigma ayuda al paciente a reconocerse desde su propia naturaleza, quita ruido mental, actualiza la versión de nosotros mismos y algo muy valioso, trabaja los aspectos inconscientes desde el cuerpo sin necesidad de contar nuestra historia. Además las interpretaciones las hace el mismo paciente a su tiempo…desde su propio ritmo orgánico y no siempre llegan en el espacio de terapia, si no ante situaciones que confirman que el paciente esta integrando el nuevo aprendizaje.

A lo largo de mi formación he conocido varios enfoques corporales y en su mayoría buscan la confrontación. A veces no es el enfoque en sí, sino el mismo terapeuta que busca confrontar y mover de su sitio al paciente. El psicoanalista hace mucho énfasis en el absoluto cuidado con el tiempo del paciente a diferencia de la expectativa del terapeuta.
El terapeuta debe trabajar constantemente con sus propias expectativas ya que el único que establece el ritmo del proceso terapéutico es el paciente.


El no respetar el tiempo del paciente puede llegar a suceder en todos los enfoques, en consecuencia se activan respuestas fisiológicas que están asociadas a nuestra historia donde lo más primitivo y natural es defendernos, huir o congelarnos. Desde el psicoanálisis se trabaja con los mecanismos de defensa de la estructura psíquica. Desde el enfoque que yo manejo, se trabaja con las respuestas corporales en tiempo y forma, en el momento presente.

Desde este enfoque corporal se sabe que tenemos una forma de responder que viene de la domesticación de la persona para responder como se espera que lo haga y al no tener conexión con el cuerpo, es normal que se activen mecanismos para protegernos de la amenaza. Aunque esta ya no esté presente y se trate de la memoria del trauma. Al activar esas respuestas fisiológicas, siendo la primera respuesta antes que cualquier otra, al no ser cocientes de ello, en vez de acompañar la respuesta fisiológica ayudando al cuerpo a que haga lo que tiene que hacer,  buscaremos explicaciones racionales y se generará una escalada de emociones y síntomas físicos que parecen salirse de control. Cómo estás respuestas son involuntarias y surgen de manera inconsciente, cada vez que vivamos algo que “nos active” (nuestro sistema nervioso se alerta) generará ese tipo de respuestas. 

Con mi opinión no pretendo restar valor a los distintos enfoques terapéuticos, sino ofrecer un poco de luz para la elección del más adecuado. Sólo uno sabe lo que le hace sentir cómodo, seguro y confiado; en muchas ocasiones ni aun nosotros mismos podemos reconocer esas sensaciones de ahí que un proceso terapéutico sea aún más complejo. Me parece que es importante saber que con la ayuda de un buen terapeuta podemos convertir el espacio terapéutico en un espacio sanador. No porque el terapeuta nos sane, sino por que nosotros vamos encontrando el camino a la sanación junto con el acompañamiento del terapeuta.

Es necesario contar con un terapeuta que nos haga sentir confiados, seguros; que nos apoye y acompañe desde nuestras necesidades y no a partir de las suyas o las teorías que maneja. Un ejemplo muy sencillo y revelador es poder identificar cuando el terapeuta formula preguntas, la información es para él, para cubrir una curiosidad o es para que nosotros descubramos algo de nosotros mismos.

Hay algunos enfoques que se basan en ciertos puntos y nos ofrecen soluciones de carácter general que suenan muy lindas y positivas pero que no consideran las particularidades de cada paciente y su propio proceso de aprendizaje y reconocimiento. Suelen ser enfoques comerciales muy simplistas que pueden ocultar síntomas y traer importantes consecuencias. Los únicos que podemos reconocernos realmente somos nosotros y el terapeuta “sólo” nos acompaña.

Desde mi experiencia personal trabajar en terapia con algunos enfoques psicoterapéuticos  y también el psicoanalítico me ayudó a entender, a reconocer aspectos de mi personalidad y de mi historia que fueron importantes en su momento. 

Para mí, entender fue muy importante pero llegó a volverse un mecanismo de defensa. Me refiero que fue muy claro que cada vez que trataba de controlar mi realidad era a través del entendimiento y eso generaba una reacción en cadena de síntomas físicos.

Por lo mismo, para mí, el enfoque psicoterapéutico y psicoanalítico sin un trabajo desde el cuerpo y sus memorias, ya no tiene sentido. Esto es desde mi proceso, para llegar a ello, primero pasé por otros enfoques y eso también fue parte de mi propio ritmo y forma de aprender.Entiendo que cada quien tiene su proceso y los niveles de escisión (separación de cuerpo, mente y emociones) dependen de cada quien y no de las confrontaciones que nos haga alguien desde su experiencia o su enfoque teórico. La teoría, la formación sólida y el trabajo personal como terapeutas es fundamental y este último punto debe tener un peso mayor.

¿Cómo trabaja mi enfoque como psicoterapeuta?Desde el cuerpo y sus memorias ya que se sabe que la primera respuesta ante cualquier estímulo es primero fisiológica. Ya después ante lo que vamos sintiendo generamos respuestas racionales a partir de nuestra historia.


Desde la Terapia Cráneo Sacral acompañamos la respuesta del tejido que es una respuesta absolutamente natural e inconsciente. Así se van liberando restricciones tanto físicas, emocionales y energéticas (ya que nuestro organismo vivo también tiene electricidad y energías contenidas en el tejido). La memoria del cuerpo sabe todo lo que hemos vivido y lo va mostrando, movilizando los patrones aprendidos y buscando un nuevo equilibrio. 


Desde lo que sería Experiencia Somática podemos ver también el tipo de respuestas inconscientes que se presentan en manifestaciones fisiológicas como el cambio en el tono de voz, la respiración, la coloración de la piel, la postura, etc. todas ellas son formas de adaptarnos a las distintas situaciones que vienen de una respuesta aprendida, donde podemos ver claramente cuando entramos en nuestra respuesta de alerta de defensa, huida o congelamiento (cuando nos quedamos como paralizados).


Yo llegue a este enfoque porque viví mi proceso terapéutico de tal manera que me di cuenta que entender no era suficiente y porque el cuerpo me seguía mostrando cosas que no comprendía (síntomas). Hoy por hoy, me siento lista de trabajar desde este enfoque tanto como paciente, como psicoterapeuta pero fue un camino largo para poder reconocer y sentir mi cuerpo. No todos los procesos empiezan por ahí y me queda claro que uno siente cuando esta listo, ni antes ni después.

Estoy muy satisfecha de poder trabajar con este enfoque porque se logra la autorregulación que buscan los psiquiatras y los psicoterapeutas abordando los aspectos físicos, mentales y emocionales y sin  necesidad de contar nuestra historia.
Por último y para terminar con mi aportación, creo que lo importante es que el paciente se sienta cómod@ con el enfoque que elija y que tenga un buen vínculo con su terapeuta, que le dé seguridad y confianza y se sienta mucho más en un estado de bienestar que de malestar.

Daniela Chávez Heres

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