LA VERGÜENZA

Cuando un adulto da un mensaje avergonzante a un niño, es importante la reconexión.
Ejemplos de mensajes avergonzantes:“Eso estuvo muy mal”“Qué groser@ eres” “Siempre me haces enojar ” “Es increíble que no te puedas quedar quiet@, es desesperante!”“Nunca me haces caso”“Eres tremen@“


A veces podemos responder de maneras que no son amorosas y después nosotros mismos nos sentimos avergonzados. Es aquí donde lo importante es aprovechar esa ventana de oportunidad primero para la reconexión con nosotros mismos. “Te quiero, todo esta bien pero no fue la mejor manera de decirlo. La próxima vez lo harás mejor”. 

Ya después podemos hacer lo mismo con nuestros hijos: 

“Te quiero y todo está bien pero no estuvo bien aventar las cosas”

“Te quiero y quiero que sepas que todo va a estar bien pero no quiero que vuelvas a pegar porque lastimas”.

 
Lo importante, es no dejar pasar la ventana de oportunidad porque si no el niño se congela. Literalmente su sistema nervioso se congela y la emoción de vergüenza se acopla.Esto es cuando la vergüenza se queda como apelmazada con otras sensaciones, emociones y después pensamientos. Así, en vez de simplemente sentirla y dejar que se mueva, lo que sucede es que se queda en el cuerpo congelada y se va haciendo más fuerte gracias a experiencias similares y a los significados que se van generando con el tiempo.

Por lo mismo, lo importante es volver a conectar y restablecer el vínculo. Muchos de los adultos nos quedamos en el congelamiento y lo notamos cuando respondemos de formas que no queremos y después al pensar en la escena podemos decir o pensar cosas como:

“¿pero porque dije eso?”

“Parecía mi madre!”

“Nunca hubiera querido hacer eso”

 Esto sucede porque nuestros padres no aprovecharon la ventana y nuestra vergüenza quedó acoplada en nuestro sistema impidiendo que podamos responder de una forma más eficiente y amorosa. Por lo mismo, cada momento donde notemos vergüenza de nosotros o de nuestros hijos, es una oportunidad para retomar la conexión con nosotros mismos y con ellos. Y si no logramos hacerlo, podemos buscar apoyo profesional y así no perder la ventana de oportunidad. 


Desde el enfoque de Experiencia Somática vamos desacoplando las distintas sensaciones desde el cuerpo, así como también las emociones y las creencias que impiden que podamos transitar con las distintas emociones y autoregular nuestro sistema nervioso. Esto permite que podamos responder desde otro lugar más amoroso y no desde el trauma.

Daniela Chávez Heres

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